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La correspondencia formal
April 7, 2014

La insoportable pesadez de las harakat

Las vocales finales (الاعراب) son una pesadilla: lastran la lectura, ralentizan la dicción, desvían el foco de atención de la comprensión a la pronunciación y se rigen por unas reglas en ocasiones de lo más intrincadas. No es de extrañar que casi todos los dialectos (al menos todos de los que sé algo) se hayan desecho de ellos y solo mantengan algunas de estas terminaciones (especialmente la فتحة تنوين) de manera residual. Por más que se nos intente tranquilizar cuando aprendemos y se nos diga que en la práctica las vocales finales no se pronuncian, lo cierto es que sí hay que saber colocarlas si se quiere leer con cierta elegancia; pues por mucho que puedan decirse frases enteras sin necesidad de pronunciar las vocales finales (por ejemplo, أكل الولد التفاحة في البيت), basta introducir una idafa (por ejemplo, أكل الولد تفاحته في بيته) para tener que enfrentarse al balbuceo y la duda que supone una lectura en voz alta. A este fenómeno se refiere Zakareya Ouzon (زكريا أوزون) cuando afirma en su libro جناية سيبويه، الرفض التام لما في النحو من أوهام (El crimen de Sibawayh: Un rechazo total a la gramática árabe y sus alucinaciones, publicado por la editorial libanesa Riad El-Rayyes en 2002 y actualmente imposible de encontrar en las librerías, si bien quien esté interesado puede descargarlo aquí) lo siguiente:

إننا نجد أن كثيرًا منا يقرأ النص العربي مراعيًا قواعد النحو أولًا ثم المعنى، فهو مهتم بأن يرفع وينصب ويجزم قبل أن يفهم، وهناك من يعود ليقرأ النص قراءة صامتة بعد    قراءته الجهرية ليستوعب المعنى تمامًا، أي أن الشكل أساس القراءة الصحيحة ثم يأتي بعد ذلك المضمون الذي كثيرًا ما نطوعه غصبًا عنه ليخضع لقواعد النحو (الشكل).ا

Vemos a muchos de nosotros leer el texto árabe prestando atención antes a la gramática que al significado, preocupados por colocar la damma, la fatha o el sukun y no por entender. Hay quien vuelve a leer el texto en silencio tras la lectura en voz alta para comprender por completo su significado. Es decir, la vocalización es la base de la lectura correcta, y a continuación viene el contenido, a quien sometemos  a la gramática (la vocalización) en contra de su voluntad.

¿A qué se debe ese foco tan concentrado en las vocales al final de las palabras cuando podríamos considerar su valor semántico redundante? ¿Cómo es posible que no hayan desaparecido de manera natural, si es un elemento que hace sufrir considerablemente a los propios nativos y es tan poco económico? Ouzon, en el libro mencionado (una diatriba contra todos los planteamientos de la gramática árabe clásica, en ocasiones con más juicio que otras), le echa la culpa a Sibawayh (سيبويه), el persa que en el siglo VIII sentó las bases de la gramática árabe:

إنّ سيبويه لم ينجح في عقلنة قواعد اللغة العربية ـ وهو ما سنراه لاحقًا — والسبب ببساطة يعود إلى أن سيبويه — كونه فارسي الأصل — قام بوضع قواعد لأمثاله في ذلك الوقت كي لا يلحنوا في لفظ كلمات اللغة العربية — لغة العلم والمعرفة آنذاك — لذلك فقد انصبّ اهتمام سيبويه على النقل وعلى حركة أواخر الكلمات. وجاء للأسف — من بعده بعض العرب ليعتمدوا تلك القواعد وليعتبروها قواعد لغتهم وقرآنهم، وأخذوا يعملون العقل في إيجاد التخاريج لما يشذ عما جاء به سيبويه، عوضّا عن إعمال العقل في إيجاد البديل النافع، المنظقي، فتأثير الزمن مثلًا عند سيبويه في الأفعال غائب والفعل في الزمن الحاضر سمي بالفعل المضارع لأنه يضارع الاسم في حركاته

Como veremos, Sibawayh no tuvo éxito en su intento de racionalizar la lengua árabe, y el motivo es simple: Sibawayh, de origen persa, creó esas reglas para sus contemporáneos persas, para que no erraran al pronunciar las palabras de la lengua árabe, que entonces era la lengua de la ciencia y el saber. Es por ello que el interés de Sibawayh se volcó en la transmisión y en las vocales finales de las palabras. Por desgracia, detrás de él llegaron los árabes y consideraron que esas eran las reglas de su lengua y su Corán, y se esforzaron en encontrar aclaraciones para las carencias de la obra de Sibawayh, en lugar de esforzarse en buscar una alternativa más útil, más lógica. Por ejemplo, la influencia del tiempo en los verbos está ausente para Sibawayh, quien llama al tiempo presente tiempo mudaria’ [مضارع, en gramática se traduce por “imperfectivo”, pero su significado original es “semejante”, “similar”], dada su semejanza con el sustantivo en las vocales finales.

No obstante, y aunque en la mayoría de los casos la manera en que ordenamos una frase por sí sola valga para aclarar las funciones de cada elemento en la oración (aun sin harakat puede verse una diferencia entre أكل الولد الأسد y أكل الأسد الولد), lo cierto es que las vocales finales están cargadas de significado, si bien solo a partir de ciertos niveles de tiquismiquismo. Pongamos dos ejemplos. Un padre y su hijo están observando las estrellas en el campo, y el niño, maravillado por la belleza de la escena, exclama: ! ما أجملُ السماء, a lo que el padre responde: النجوم. ¿Por qué contestó el padre así? Porque el niño, al poner damma a أجمل (al hacerla مرفوع), está dando a entender que ما es ما الاستفهامية, por lo que interpreta que el niño está preguntando qué es lo más bello del cielo. Si hubiera querido exclamar (اسلوب التعجب), debería haber dicho ما أجملَ السماء, y en ese caso sí que estaría alabando la belleza del cielo (cuando tras ما va un superlativo indefinido منصوب, se trata de una ما التعجبية). El segundo ejemplo es un clásico. Si digo أكلت السمكة حتى رأسها, ¿llegué a comerme la cabeza del pescado o no? Depende de cómo vocalice رأسها:

    • Si digo أكلت السمكة حتى رأسَها, me comí el pescado y la cabeza. En este caso حتى es حرف عطف (partícula copulativa), y por lo tanto los dos elementos que une comparten función y vocalización (son مفعول به, complemento directo, de أكلت). Es decir, “me comí el pescado, incluida la cabeza”.
    • Si digo أكلت السمكة حتى رأسِها, me comí el pescado hasta llegar a la cabeza, y ahí paré. En este caso حتى es حرف جر (preposición), y por lo tanto lo que le sigue vocaliza con kasra. Es decir, “me comí el pescado hasta la cabeza”.
    • Si digo أكلت السمكة حتى رأسُها, me comí el pescado y me comí la cabeza. En este caso (el más rarito, pero se puede dar), حتى es حرف ابتداء (partícula de inicio), y lo que le sigue es un مبتدأ cuyo خبر es elíptico (se supone que es أكلته). Es decir “me comí el pescado y hasta la cabeza”.

أكلت السمكة

Nos pueden gustar poco o nada, las harakat no van a moverse de su sitio, y como hemos visto lo cierto es que portan sus matices. Así que si queremos hablar un correcto fusha no nos queda otra que resignarnos a su autoridad, por despótica y arbitraria que pueda parecer en ocasiones, y aprender a pronunciar esos garabatillos que tan etéreos parecen en la escritura y tan pesados caen en el cerebro.

6 Comments

  1. […] la escritura de la hamza, cosa que entronca también con lo que dijimos acerca de la importancia de las vocales finales: el masculino de امرأة es امرؤ (cuya alif inicial también desaparece cuando está […]

  2. Albórbola says:

    Perdón pero le he dado al intro demasiado rápido.

    Quería añadir que en Los días, el protagonista —o sea, Taha Husayn— alaba a un profesor que no se empeña en enseñar las nueve maneras de pronunciar la basmala con 3irab Dios Clemente y Misericordioso» con desinencias casuales; y luego añade: “[El profesor] Se limitó a darles una buena iniciación gramatical y a explicarles lo que eran la palabra, la oración, el nombre, el verbo y la partícula. Su clase fue fácil, sencilla y, al mismo tiempo, útil”. Aunque eso es una pista de cómo entendía la gramática, no hay que pensar que fuera un radical modernizador de la lengua; por ejemplo, denostaba el uso del dialecto y de los coloquialismos en las obras literarias. Su propuesta era eliminar el 3irab y acabarlo todo en sukun, y que la escritura se vocalizara (lo cual nos iría muy bien a los aprendices :).

    • Tony Galán says:

      ¡Y tanto que nos vendría bien!

      De todas formas, Los días usa un árabe muy elocuente, de hecho la profesora de gramática que tuve en Beirut nos hacía pasarlas putas exámenes de i3rab con fragmentos de esa obra.

  3. Albórbola says:

    El gran Taha Husain intentó eliminar la declinación (o simplificarla) cuando era ministro de Educación de Egipto y se le echaron encima (lo raro es que conservó el cuello y el cargo).
    Por cierto, harakat son todas, sean finales o no. Para designar las finales y su cambio mejor hablar de 3irab ¿no?
    Y una petición: ¿Puedes poner los fragmentos en árabe con cuerpo de letra un poco más grande? Quedan minúsculos y es difícil de leer.
    Muchas gracias por mantener el blog.

    • Tony Galán says:

      Sí, tenéis razón, ya me habéis indicado varios lo del اعراب. Como decís, تشكيل es el nombre que reciben todas las vocales, finales o no, mientras que اعراب es específico para las vocales finales. Ya lo he modificado, gracias por la observación.

      Respecto al tamaño de las citas, es un difícil equilibrio, porque hasta donde llegan mis conocimientos informáticos no se pude poner diferente tamaño a las citas en árabe y las de español, así que tengo que elegir entre un tamaño que hace el árabe legible pero el español grande, desproporcionado y feo, y un tamaño que haga el español equilibrado y el árabe pequeñín. ¿Algún conocedor tiene idea de cómo crear dos estilos de cita diferentes?

      Muy curioso lo de Taha Husain, no teníamos ni idea. ¿Tienes alguna referencia donde podamos conocer de ese particular? Sería muy interesante.

      Un abrazo y gracias por comentar 🙂

      • Albórbola says:

        Pues no consigo encontrar el artículo entre todo lo que consulté para hacer un trabajo sobre Los días, pero mirando la bibliografía que reseñé en el trabajo, debió de ser uno de estos dos:
        – Molina Rueda, Beatriz. Æaha Husayn y la simplificación de la gramática. Revista del Instituto Hispano-Egipcio de Estudios Islámicos, 1987-1990: 24: 111-126.
        – Sánchez Arenas, Encarnación y Jýrî, Rac îf. Para quién escribir, según Æaha ©usayn. Revista del Instituto Hispano-Egipcio de Estudios Islámicos, 1987-1990, 24: págs. 169-194.

        Gracias a vosotros por el blog.

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