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Nociones de caligrafía árabe (III): Brevísima historia (ii)

En el anterior post sobre historia de la caligrafía vimos cómo surgió el alifato y fue desarrollándose la escritura hasta que sus fundamentos quedaron sentados. También vimos cómo desde los inicios existía una preocupación estilística, que llevaba a los calígrafos a decorar sus escritos con diseños ornamentales y produjo el nacimiento de nuevos estilos caligráficos. En esta sección seremos testigos de la eclosión de nuevos y variados estilos caligráficos, de la elevación de la caligrafía como una de las artes más apreciadas, de cómo un visir con una vida de película creó un sistema de proporciones que aún hoy sigue vigente, de como el hijo de un portero pasó a la historia por sus bellas composiciones, del lugar que ocupó la caligrafía en Al-Ándalus y de cómo, en definitiva, se desarrolló este arte durante su época dorada.

La caligrafía árabe durante los califatos omeya y abbasí

La actividad del calígrafo ha sido, prácticamente desde que se empezó a escribir,  muy apreciada en el mundo árabe e islámico. Aunque de muchos de los más importantes calígrafos de la época árabe clásica no se ha conservado ninguna obra de su puño y letra, sus habilidades y las creaciones que se les atribuye han sido minuciosamente documentadas.

Así, ya se habla, en época omeya, de la bella caligrafía de Jaled bin Abi al-Hayay (خالد بن ابي الحجاج) y el elevado precio de sus copias del Corán,  de Malik bin Dinar (مالك بن دينار), calígrafo privado del califa Al-Walid I (الوليد بن عبد الملك) y de Qutba al-Muharrir(قطبة المحرر), también escriba y secretario del califa. En época abbasí la nómina de calígrafos cuyo nombre ha perdurado se ensancha considerablemente: Jashnam al-Basri (خشنام البصري) y Mahdi al-Kufi (مهدي الكوفي) durante el califato de Harun al Rashid (هارون الرشيد); Ibn al-Hadi (ابن الحادي), también de Kufa, durante el califato de al Mu’tasim (المعتصم)… la lista es interminable.

Este reconocimiento de los calígrafos más importantes, asociados a las más altas esferas del poder y muy valorados, contrasta con las duras condiciones de vida y casi desprecio que sufrían los simples copistas. Los copistas eran parte esencial del gran aparato administrativo del califato, sin embargo, no se les tenía en gran consideración, pues su trabajo no entrañaba destreza artística. Si bien es cierto que algunos conseguían ascender en la escala social y convertirse en habilidosos calígrafos de la corte, como Al-Ahwal al-Muharrir (الاحول المحرر), en el oficio del copista no había lugar para detenerse a crear belleza, y la mayoría empleaba un estilo rápido, claro y sin sutilezas denominado warraqi (وراقي).

Hablando de estilos caligráficos, nuevos estilos evolucionarion del cúfico. Los primeros estilos bien definidos y de importancia en la historia de la caligrafía datan de esta época, aunque su autoría no es clara. Ya sea porque en ocasiones un estilo no se diferenciaba de otro más que por el grosor del cálamo empleado, o porque algunos historiadores quisieran acaparar para su época la creación de ciertos estilos, existen estilos cuya invención se atribuye a diferentes calígrafos.

Al arriba mencionado Al-Muharrir se le atribuye la creación de “los cuatro cálamos”, los cuatro primeros estilos caligráficos: el tumar (طومار, “rollo”,de gran tamaño y claridad), el yalil (جاليل, “majestuoso”, de característicos alargamientos), el célebre zuluz (ثلث, “tercio”, que se acabaría convirtiendo en el rey de los estilos) y el zuluzain (ثلثين, “dos tercios”, similar al zuluz, pero de menor tamaño y más usado en documentos administrativos). Más tarde, en la época abbasí se dice de Ibrahim al-Siyazi (ابراهيم السجازي) que perfeccionó el estilo yalil y que fue él quien inventó los estilos zuluz y zuluzain, mientras que su hermano Yusuf al-Siyazi (يوسف السجازي) creó el estilo tawaqi (تواقع, “firmas”), que más tarde se denominaría iyaza (إجازة, “certificado”) y se haría muy popular como caligrafía gubernamental.

Si bien todos estos calígrafos (y muchos otros) contribuyeron a la evolución de la caligrafía árabe, el más destacado calígrafo de la época árabe clásica fue Ibn Muqla, quien supuso un importante punto de inflexión.

Los grandes calígrafos árabes clásicos

Además de por su importancia en el desarrollo de la caligrafía, Ibn Muqla (ابن مقلة) (886-940) ha pasado a la historia también por su azarosa vida. De orígenes humildes (su padre era vendedor de aceite), comenzó trabajando como copista y no paró de aumentar su posición en la administración hasta que llegó a ser visir cuando provocó la caída de su protector, el visir Ibn al-Furat (ابن الفرات). Desde entonces su vida oscilaría entre el poder  y la cárcel (fue visir tres veces, y fue derrocado otras tantas), siempre enredado en tramas palaciegas y conspiraciones. Cuando se destapó su complot contra el emir de emires Ibn al-Ra’iq (ابن الرائق), el hombre fuerte del califa Ar-Radi (الراضي), fue encarcelado y se ordenó que, como castigo,  le amputaran la mano derecha, con la que escribía. Más adelante también se le amputaría la lengua y acabaría muriendo en la cárcel en un estado penoso.

Aventuras aparte, Ibn Muqla supuso un antes y un después en la historia de la caligrafía, pues fue el primero en sistematizar las reglas proporcionales de la caligrafía bella y armónica. En sus tratados, de los que no se conservan copias originales, estableció unos cánones geométricos basados fundamentalmente la circunferencia cuyo diámetro es la letra alif. Con ello sentó las bases de una escritura proporcionada y de un modelo normativo que aún hoy sigue vigente. También se le reconoce el haber descrito “los seis cálamos”, esto es, los seis estilos caligráficos principales entonces: raihani, zuluz, nasj, muhaqaq, tawqi’ y riqa’.

Copia del tratado de caligrafía de Ibn Muqla, con anotaciones al margen del copista que clarifican las explicaciones en él contenidas

El siguiente gran nombre de la historia de la caligrafía árabe clásica es Ibn al Bawab (ابن البواب) (m.1022), de quien se dice que llevó a la perfección los cánones antes establecidos por Ibn Muqla. Su destreza y pericia no sólo con el cálamo sino también iluminando sus manuscritos le valieron la fama y la admiración, si bien debido a sus orígenes pobres (hijo de un portero) nunca llegó a disfrutar de una vida económicamente desahogada. De su obra se conservan algunos ejemplares, en su mayoría coranes (copió 64 masahif), y su escuela perduró hasta la caída de Bagdad en manos de los mongoles.

Copia del Corán atribuída a Ibn al-Bawab

Ya en el siglo XIII, quizá el calígrafo más destacado fue Yaqut al-Musta’simi (ياقوت المستعصمي) (m.1296), quien escapó al saqueo de Bagdad por los mongoles (se dice que las aguas del Tigris se tiñeron de negro con la cantidad de manuscritos que a él fueron arrojados) en 1258 y fue un apreciadísimo calígrafo. Su obra era muy cotizada aun en vida, y había quien falsificaba su firma en hojas sueltas para aumentar su precio. Al-Musta’simi desarrolló y modernizó aún más la técnica de sus antecesores y dotó a este arte de una nueva elegancia, consistencia y fluidez.

Corán caligrafiado por Al-Musta'simi

 

La caligrafía en Al-Ándalus

Al-Ándalus no fue ajena a todo este florecer del arte caligráfico. Como ya hemos señalado, en Al-Ándalus y el norte de África se desarrolló una forma de cúfico (el cúfico oriental) que acabaría dando pie al llamado estilo magrebí o andalusí y sus múltiples variantes. Además, como es bien sabido, el intercambio cultural con los árabes de oriente fue rico, continuo y muy productivo, por lo que en la Península no ignoraban los avances de Ibn Muqla, Ibn al-Bawab, Al-Musta’simi y demás importantes calígrafos, y estaban al día de las renovaciones que este arte experimentaba en territorio abbasí.

Ejemplo de escritura andalusí

Corán andalusí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De entre los calígrafos andalusíes quizá el más destacado fue el valenciano Ibn Gattus (ابن غطوس). Se dice que escribió mil copias del Corán, y su pulcro trazo y el precio que alcanzaban sus obras le convirtieron en el máximo exponente de la caligrafía en Al-Ándalus.

En todo Al-Ándalus la caligrafía cobró gran importancia, pero con el avance de los reinos cristianos la actividad caligráfica se concentró cada vez más en el reino de Granada. Alcanzó su cénit en la epigrafía mural de la Alhambra, en cuyas paredes el emblema nazarí (ولا غالب الا الله), el Corán y la poesía se reproducen de mil esplendorosas maneras.

Inscripción mural con el emblema nazarí (ولا غالب الا الله) en la Alhambra

Fin de una época

Tras la caída del Califato abbasí acabaría la edad de oro de la caligrafía árabe. Con los mamelucos la caligrafía no experimentó ninguna renovación importante (la imagen que encabeza este post, por cierto, es de la época mameluca: en efecto, se observan innovaciones formales, pero no son revolucionarias). Parecería que este arte se había quedado estancado, pero aún le quedaban muchas mutaciones y mucho camino por delante. Habría que esperar varios siglos hasta que, en el seno del Imperio otomano, la caligrafía árabe viviera su evolución más radical y entrara de lleno en la modernidad. Pero eso es tema para otro post.

 

2 Comments

  1. basira says:

    Assalamu alaikum, gracias por vuestras recopilaciones a la lengua española, ya que carecemos de mucha información al respecto.
    Me gustaria poder ver algo que quede de las cartas que mando el Profeta (s.a)dandoles a conocer el Islam. Ya que mi pregunta es: si ya utilizaban el cálamo cortado en visel, o lo utikizaban todabia con el corte recto. Y tambien el corte de los calamos en la escritura magrebi-andalusí. Gracias.

  2. […] Ibn Muqla (de quien hablamos anteriormente) codificó los 6 estilos caligráficos que todo calígrafo que se preciara debía conocer, los […]

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